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Gabriela Alemán PDF Imprimir Correo

"Los libros son mejores que la pizza".

Gabriela Alemán descubre en la adolescencia la escritura, alimentada por las lecturas y con seguridad influenciada por la herencia literaria de su abuelo, Hugo Alemán, destacado cronista y poeta; de su padre, un gran lector, cuya voz está aún grabada en la memoria de Gabriela cuando en las noches leía para ella. Entre sus remembranzas cuenta la imagen de su casa siempre provista de libros y de la presencia de grandes escritores como Alfredo Pareja Diezcanseco o Jorge Enrique Adoum.

Gabriela nació en Río de Janeiro, creció en siete países; estudió el colegio y parte de la Universidad en Paraguay, donde formó parte de un equipo profesional de básquet, oportunidad que tendrá también en Suiza, durante su estancia en ese país. Su interés por el arte la llevó asimismo a estudiar danza contemporánea y mimo en su época de adolescente.

Es dueña de una vasta formación académica en importantes universidades. Viajera constante, primero debido a la carrera diplomática de su padre y más tarde por voluntad propia.

De hecho los viajes han sido, en buena medida, la oportunidad y el impulso para escribir. Siendo estudiante, luego de ganar un concurso en la universidad de Asunción, la seleccionaron con ese mismo cuento en España y obtuvo un reconocimiento maravilloso, nada más ni menos que convivir, en Molina, España, con un grupo de escritores tan prominentes como figuras queridas de la literatura del mundo: Jorge Amado, Zelia Gattai, Ana María Matute, José Saramago, Juan José Arreola, Tarik Alí, Juan Goytisolo, Augusto Roa Bastos, Wole Soyinka, Mario Benedetti, entre otros. "Desayunaba, almorzaba y cenaba con ellos. Eso, a los veinte años, me trastornó la vida. Viví durante dos meses en otra dimensión, de allí salieron varios cuentos de mi primer libro, Maldito corazón".*

Gabriela dedica gran parte de su tiempo a la escritura, además de ser profesora universitaria, editora y traductora; y cómo no, un personaje clave del mundo cultural que constantemente es requerida e invitada a distintos eventos que tienen que ver con la literatura y el cine, especialmente.

Su vida transcurre en la ciudad, en pleno centro de Quito, en un departamento que probablemente reproduce aquella lejana imagen de su casa colmada de libros, un espacio acogedor que da cuenta del oficio de su dueña, dispuesta siempre a ofrecer un buen café. Y podemos fantasear pensando que Zoom, Fuga permanente, Body time, Poso Wells, entre otras, se habrán gestado entre libros, en el placer del campo, el deleite del jardín y la buena cocina, que a Gabriela tanto le gusta.

De sus grandes momentos anota el día que recibió la beca Guggenheim en el 2006, privilegio que solamente una docena de compatriotas ha tenido. Igual de emocionada se sintió al recibir el anuncio de haber sido seleccionada para formar parte de Bogotá 39, que la llevó a ser parte del Dream Team de la literatura latinoamericana en el Hay festival con sede en Gales, honor que compartió con colegas escritores de este lado del mundo.

Admiradora del gran César Dávila Andrade. Lectora imparable, sabe que un buen libro puede llevarla a latitudes impensadas, cambiarle el color del día, aligerar la cola de una oficina pública, entregarle la energía para seguir caminando por un mundo complejo; torearle a la soledad, y tantas cosas más… Catadora del buen sabor de la escritura, reconoce, sin ser las únicas, de la obra de Grace Pailey, Angela Carter, Joan Didion y Ursula K. LeGuin, cierta influencia para su escritura.

*Entrevista GMT

 

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