logotype
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
Genoveva Mora Toral PDF Imprimir Correo

"La danza y el teatro me han permitido ahondar la mirada hacia la vida".

Genoveva Mora, cuencana de 58 años, es una mujer joven, de hablar suave y modales delicados. Nadie puede imaginar a primera vista la fuerza que la alienta y la pasión por las artes que esconden sus serenos ojos claros.

Casada muy joven, a los 18 años, viuda a los 21 y casada de nuevo, es madre de cuatro hijos. Perteneciente a una tradicional familia azuaya, pudo contentarse con ocupar un lugar en la sociedad, pero en ella había gana de estudiar y de crear. Recién cuando su último hijo entró a la escuela, se matriculó y empezó su carrera.

Había descubierto antes, en México, una pasión por la literatura. Más tarde continuaría sus estudios literarios en la Católica de Quito. Entre otras cosas, hizo una maestría en estudios culturales en la Universidad del Azuay. "Era a tiempo parcial —refiere— y los viajes periódicos a Cuenca me permitieron reencontrarme con mi gente, eso fue estimulante para mí".*

Al terminar la carrera, y siendo profesora de colegio, se preguntaba qué de nuevo podía hacer. Le parecía que los aprendizajes eran unidireccionales y que todos quienes habían estudiado estas carreras estaban como en lo mismo, en la crítica literaria. En ese tiempo tuvo el encuentro con el teatro. Fue a ver Ofelia o el juego, protagonizada por Pilar Aranda, de Muégano Teatro, se fascinó decidió que eso era lo que quería hacer: crítica teatral.

"Con toda osadía escribí sobre lo que había visto. Al salir de las clases, pasaba por diario La Hora. Esa tarde me detuve allí, pregunté quién era el editor cultural, yo no lo conocía, así que le dije simplemente: 'Escribí este artículo. Veo que la revista Artes no se ocupa mucho del teatro. Si le parece bien, lo publica.' No sé cómo me atreví, no es mi forma de ser."* La Hora lo publicó y entonces —era 1997—, se inició su actividad. "Fue un aprendizaje sobre la marcha. Me di cuenta de que no sabía casi nada, en la carrera de literatura apenas ves algo de dramaturgia. Entonces empecé a llenar esos vacíos leyendo, leyendo mucho, leyendo lo básico, Stanislawky, Grotowsky, y todo lo que podía".*

Fue en el acercamiento a la gente de teatro, desde esa vivencia, que se fue formando. Más que nada, asistiendo a casi todo lo que se hace en Quito y en otras ciudades. "Desde el 97 he visto casi todo lo que se presenta. No escribo de todo lo que veo, claro. Hay cosas tan malas que no te dan ganas de escribir."*

En cuanto a la danza contemporánea comenta: "Empecé a relacionarme con gente que estaba en el oficio. Cuando fui al Festival de San Luis Potosí compartí con Carlos Paolillo, el crítico de danza venezolano. Aprendí mucho con él. Me di cuenta de que lo primero era entender la historia de la danza; leí libros básicos sobre la interrelación de la danza. Carlos me daba cosas que había escrito él y me guió en las lecturas y en las reflexiones. Coincidí con él en tres festivales y fue como tomar talleres. Cada obra que veíamos la comentábamos al día siguiente. Yo le hacía preguntas. No se guardaba nada, era muy generoso. Fui entendiendo y aprendiendo cómo funciona la danza, hablé mucho con la gente de la danza".*

Respecto de la función de la crítica, Genoveva piensa que hay dos posiciones que coexisten: "Aunque se la sataniza, tradicionalmente se ha visto la necesidad de su existencia. Pienso que si se trata de una crítica esporádica, ésta sólo puede halagar el ego de algunos. Pero la crítica con oficio tiene el objetivo de sistematizar las lecturas e ir constituyendo un pensamiento. Además, te pone en la obligación de entender el desarrollo de cada artista, de cada grupo, sus distintos trabajos. Esa es la responsabilidad y el aporte de la crítica. Ocuparse de los consagrados y de los que empiezan. Yo me acerco a los creadores con mucho respeto".*

Es desde esta perspectiva que ella funda y ha logra mantener la periodicidad de la revista especializada en artes escénicas El Apuntador. Es directora y editora de esta publicación desde el 2004 hasta el presente. Esta difícil y admirable labor es lo central de su vida profesional, pero además se ocupa en numerosas actividades paralelas, ha editado la Antología de teatro contemporáneo ecuatoriano en 2002, trabaja como docente eventual en la Universidad de Cuenca, es coautora del libro que conmemora los 125 años del Teatro Sucre, Sube el telón. Actualmente trabaja en una nueva investigación Cartografía de la Danza Contemporánea en Ecuador.

Su experticia le ha permitido ser invitada como jurado a muchos eventos y concursos de obras y proyectos de artes escénicas, en el ámbito nacional y en el internacional. Es miembro de varias organizaciones de críticos, como la Asociación Internacional de Críticos de Teatro, desde 2003. Genoveva Mora ha conseguido la armonía entre la vida familiar y un fructífero trabajo creador. *

*Texto y entrevista: Natasha Salguero

 

 

contactos