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Marina Salvarezza PDF Imprimir Correo

FOTOGRAFÍA: Archivo Personal
OBRA: “El sueño del Ángel”
AÑO: 1994

 

“Mi vida es el teatro y el teatro es mi vida”

La música y la danza fueron el camino para llegar al teatro. “Cuando monto una obra, pienso al texto como un partitura musical y me imagino el ritmo de las palabras, los silencios y sus pausas; los sonidos de las voces”.
Todo ese universo, y más, es para Marina el teatro, un arte que le ha dado sentido y ha sido la razón de su vida.
Los referentes de su carrera son los autores de cada una de las obras que ha trabajado. La marca que más pesa en su vida profesional es su formación en “una famosísima academia de teatro en Milán”, la Academia del Filodrammatici. Sus maestros, dice Marina: “fueron grandes figuras del teatro italiano”. A ellos dedica siempre su trabajo.

Llega de su Italia natal en mil novecientos setenta y siete y luego de siete años funda el Teatro Experimental de Guayaquil, en el lugar menos teatral, un centro comercial. El capitán Albán Borja les cede un espacio y junto con Anne Von Buchawald y dos compañeras argentinas, empiezan con teatro de títeres. Además “con la gran suerte de que Wilson Pico venía cuatro veces al mes a dar talleres”, recibieron igualmente el contingente de Pepe Vacas y Enrique Males. “Por esa pequeña sala pasaron varios compañeros del teatro”.

De la década de los ochenta se registran dos obras del dramaturgo guayaquileño, Herny Raad, que le dieron la oportunidad de conocer más de Guayaquil, La nueva semilla, obra que la puso en escena con gente de la colonia libanesa. Y al año siguiente Señora Democracia.

Los años venideros son de renovada actividad, junto a Lucho Mueckay, en el noventa, estrenan Amortiguando (danza - teatro). Con esa obra, de la que también formó parte Mirella Carbone, y Jorge Parra, viajan a Lima y obtienen gran acogida del público. Luego vendrá Antígona, estrenada en Guayaquil y aplaudida también en la capital.

“Aunque creo que Guayaquil sufre de novelería, hablo de un público que se deja atrapar por la publicidad; constaté, en el ochenta y seis cuando pusimos  La casa de Bernarda Alba,  que hay un público para el teatro serio”. Junto a su grupo, o en colaboración con otros, Marina ha dirigido y participado en una diversidad de propuestas. El recorrido ha ido desde el teatro clásico, la comedia, el cine y la televisión. Ella es parte de la cartelera ecuatoriana. Marina es un personaje muy querido en Guayaquil, siempre dispuesta a colaborar con quien haga falta. Desde hace algunos años ha establecido una alianza con sus tocayos el otro TEG (Teatro Gestus Guayaquil), con Virgilio Valero y Bernardo Menéndez. Juntos han llevado a escena Q.E.P.D., La lección, entre otras.
Tiene especial afecto por los dramaturgos guayaquileños: Martínez Queirolo con quien trabajó en algunas obras, Eduardo Franco, Cristian Cortez

En el Teatro ha participado en las obras:
Yerma; La Celestina; Edipo Rey;  Yocasta; La vida es sueño; La torre de Marfil, El Espejo.

En cine y televisión:
Retazos de vida; Prueba de vida; Los Sangurimas; La muerte llega mañana, Por amor propio.

Genoveva Mora Toral

 

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