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Alisba Rodríguez PDF Imprimir Correo

“El teatro es una forma de arte, la más maravillosa”

Aunque llegó a las tablas por circunstancias ajena, sin habérselo propuesto, traía consigo el don de la declamación, el mismo que le abrió las puertas de la escena. Fue Emilio Díaz, director cubano, quien en los años sesenta la descubre y la invita a trabajar en canal 4 en Guayaquil, donde hacían El gran teatro, de ahí pasa a las telenovelas. Transcurrido un año más o menos se encuentra con Felipe Navarro, director mexicano, y empieza a hacer teatro. Por eso lo recuerda como su maestro, aunque también reconoce los méritos de Pipo Martínez con quien trabajó en televisión y teatro. “Yo que había hecho de la llorona o la jovencita, no creía que podía hacer comedia, me parecía mucho más complejo”. Sin embargo, Navarro la convenció, así como de la posibilidad de asumir grandes personajes de la dramaturgia como en Dos docenas de rosas rojas de Aldo Benedetti.

“Todos trabajábamos, tanto en la televisión como en el teatro, estábamos donde nos llamaban, siempre que coincidiera con lo que me parecía respetable”. Entre sus compañeras y compañeros de tablas recuerda a Roberto Garcés, Magda Macías, Vicente Espinales, Rosario Ocho, Antonio Santos, Toty Rodríguez, entre otros.
Alisba  es una mujer  optimista y convencida de que al oficio hay que tomarlo con pasión, “al teatro hay que darle todo, no la mitad, ni un pedacito. Todo, así como ahora hago con la sicología”. Alisba llegó a los cuarenta años y decidió dejar la tele, pensaba que a esa edad le iban a dar solamente los papeles de malvada y no le gustaba la idea de que sus pacientes llegaran al consultorio y se encontraran con quien aborrecían, así que decidió quedarse solamente con al sicología.

Recuerda con mucha emoción la época de oro de la televisión, “donde no había que quitarse la ropa, ni denigrar a nadie para que nos admiraran”. Uno de los personajes que evoca con cariño, por la repercusión que tuvo en el público es Narcisa, después de ella “la gente me veía diferente”, creó en mi un compromiso de vida.

A pesar que desde el setenta y dos está lejos del escenario , Alisba ha permanecido ligada a la actividad cultural, fue miembro de la Casa de la Cultura del Guayas, cree como sicóloga de chicos de colegio, que el acercamiento al arte es vital. Reniega firmemente de la televisión de hoy, “hacer que la gente se ría de la basura de Guayaquil no es hacer arte, menos en el teatro”.

Algunas obras en las que intervino:
En el Teatro: La cantante calva, La voz humana, Dos docenas de rosas rojas, Los árboles mueren de pie

En la Tele: Los guayacanes, La mujer y el pecado, El Gran Teatro, Lo que no se puede perdonar, Más allá del rencor

Genoveva Mora Toral

 

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