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MEMORIA FOTOGRÁFICA :: Transitando Huellas PDF Imprimir Correo

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, la Casa de la Cultura Ecuatoriana y la Fundación Mandrágora invitan al lanzamiento del Catálogo y Exposición de la Memoria Fotográfica "Transitando Huellas", dentro del marco de la X edición del Encuentro de Mujeres en Escena Tiempos de Mujer 2013, que se llevará a cabo en la Planta Baja del Palacio de Najas de la Cancillería el día 19 de septiembre de 2013 a las 18h00.

 






Carolina Váscones





















CONTEXTUALIZANDO…

 

 

 

 

 

 

Trajano Mera, uno de los más representativos dramaturgos de inicios del siglo XX
"Si hemos de escribir comedias debemos hacerlas locales, y esto por varias razones: porque se escribe mejor sobre aquello que mejor se conoce; porque si en otros ramos de la literatura podemos abrigar la esperanza de que nuestras obras sean leídas en otras naciones, tratándose de obras dramáticas sería ilusorio pretender que fuesen representadas fuera del terruño, y porque si alguna moralidad ha de sacarse del teatro, ésta debe aprovechar de preferencia a los nuestros, antes que a los extraños, para lo cual es indispensable que los ejemplos que les presentemos sean tomados de las personas y las cosas que de cerca nos rodean"1


DE LOS AÑOS TREINTA A LOS CINCUENTA

Alfredo Pareja Diezcanseco en su panorama de la literatura contemporánea en Ecuador:

"El país acababa de pasar por dos convulsiones: el levantamiento popular en Guayaquil, 15 de noviembre de 1922, y la revolución militar del 9 de julio de 1925 (…) El liberalismo estaba fatigado, casi exhausto. Los esfuerzos que hicieron los liberales por comprender lo que pasaba en el mundo y obrar en consecuencia (…)no alcanzaron resultado feliz. EL Partido Liberal dio marcha atrás: empezó a convertirse de revolucionario en conservador. A pesar de él, el país entraba en lo nuevo a saltos, a convulsiones. Se desquiciaban los sentimientos de seguridad, tan pronto el cacao bajaba de precio en el mercado mundial y la peste dejaba secas las huertas. El pueblo se lanzó a las calles porque quería que el dólar costase menos. Y la metralla mató a mil quinientos hombres y mujeres. Todos los de la generación de 1930 vimos, con los ojos húmedos, esta matanza. Los trabajadores empezaron a organizarse. Se dieron pasos para la fundación del Partido Socialista. Y en 1925, lo militares jóvenes, de ideología confusa, pero generosa, tomaron el poder. Aunque fallaron en la administración, debido a su inexperiencia y al afán precipitados de reorganización del Estado. Como consecuencia de esta revolución se fundó el Ministerio de Previsión Social y Trabajo, se revisó la legislación civil y penal, se creó el Banco Central del Ecuador, se importaron técnicos y se procuró dirigir la economía. Entre los jóvenes, se pensaba en el milagro de la revolución rusa; pocas veces, en la mexicana."2

 

El resultado de todas estas transformaciones se ve reflejada en la literatura, con la llamada Generación del 30, así también en la escasa producción dramatúrgica nacional en la que destaca los nombres de Jorge Icaza y Demetrio Aguilera Malta.

En la escena, mejor dicho, como un preámbulo a ella, está la figura de Pedro Traversari, musicólogo chileno, quien primero en Guayaquil y luego en Quito, dará un importante impulso a los artistas de la escena, preparándoles en las áreas de canto y declamación.

En la capital tomará la posta el maestro español, Abelardo Revoredo de cuyos alumnos nacerán La Compañía Dramática Nacional, la Compañía Lírica y Compañía de Comedias y Variedades. El ambiente era intenso, las compañías, cosa bastante inusual en nuestros días, entraban en concurso, y en ese año de mil novecientos veinte y siete, fue la Dramática Nacional integrada en ese momento por:  Marina Gozenbach ,Marina Moncayo, Marco Barahona y Alfredo León Donoso, la triunfadora.

El inusitado interés por la actividad teatral, que ya desde aquellos memorables días contaba con el absoluto olvido estatal, provocaba que los grupos se disolviesen y se volviesen a armar, siempre alrededor de figuras de la escena, de acuerdo con el proyecto naciente, que por cierto no distaba del que lo precedía, así como tampoco la filosofía del grupo.

Como parte de estas compañías o ligado a ellas, estaba casi siempre un traductor, listo a pasar al español los más recientes estrenos parisinos. "los actores ensayaban durante el día: mañana, tarde y noche, y cada semana estrenaban una pieza diferente en dos funciones, una sábado y otra domingo"3. El más antiguo de los actores, es decir hombres, se encargaba de la dirección, es decir de "dar indicaciones".

La escenografía se arrendaba y servía para varias piezas. Era inusual que el grupo contara con una propia para cada obras, igual sucedía con el vestuario, había que alquilarlo. "lo más usual era que se alquilaran los trajes para cada función, lo que si bien daba cierta ´elegancia` a las representaciones, a la postre llegó a convertirse en elemento perturbador por lo repetido de su uso".

El público asistente pertenecías a las "capas altas de la sociedad" para quienes asistir al teatro, ver una "obrita de conflicto amoroso", les proporcionaba un cierto sabor europeo.

La crítica nacía de la pluma de los escritores que se interesaban por esta manifestación.

A mediados de los años cuarenta nace el TEU, dirigido por Carlos Loewenberg, director alemán que vivió trabajó para el teatro ecuatoriano por más de una década. Sixto Salguero le tomará la posta. Loewenberg creará enseguida el grupo  de Teatro Íntimo. Director y actores trabajan en una antigua mazmorra de la época de la independencia. El primer programa de mano del grupo, apareció casi como un manifiesto: "Esta vez resueltos a llevar nuestro experimento dramáticos hasta las últimas consecuencias, tanto dentro del repertorio, como de la interpretación y la escenografía" Se proponía también "la recuperación de los valores puros de la comedia". El entusiasmo duró de mil novecientos cincuenta y cuatro al cincuenta y seis.

EN LA DANZA es Raymound Adolphe Mauge la figura protagónica que había llegado al país en mil novecientos veinte y nueve. Inmediatamente contratado como profesor en El Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Debuta con su primera velada en el Teatro Sucre, el veinte y dos de mayo de mil novecientos treinta. Con un programa cuyas dos primeras partes ocuparon la comedia A la sombra del padre. Y una tercera que incluyó Acto de baile con diez danzas, las dos primeras Paso de baile y el ballet Coppelia. " Las actuaciones restantes fueron bailes populares europeos, danzas del folclore español y la Marcha de los pequeños soldados realizada con las alumnas de primero y segundo cursos del Colegio 24 de Mayo".4

En mil novecientos cuarenta y ocho nace La Escuela de Ballet de Guayaquil, dirigida por Inge Bruckman, que al año siguiente será reemplazada por Kitty Sakilárides.


LOS AÑOS SESENTA

Se vive el cuarto período presidencial del Dr. José María Velasco Ibarra, a quien su vicepresidente el Dr. Carlos Julio Arosemena,  en mil novecientos sesenta y uno le da un golpe de Estado y lo envía al exilio. Arosemena, un hombre de izquierda, es fuertemente acosado por la derecha, quienes apoyados por los norteamericanos, no están dispuestos a tolerar un modelo comunista. La presión opositora lo obliga a romper relaciones con Cuba, Polonia y Checoslovaquia. A pesar de ello, será derrocado por un gobierno militar dictatorial que, en un acto de total autoritarismo invade y clausura la universidad, persigue y encarcela opositores y se toma la Casa de la Cultura.

 

Los militares regresarán a sus cuarteles por obra y gracia de la misma derecha que los instaló en el poder, y que ahora permite el regreso de Velasco Ibarra, quien por quinta vez gana elecciones, se posesiona presidente y a los dos años se declara dictador; posición que ejercerá hasta el setenta y dos cuando, nuevamente, se da un golpe militar y se instituye el Gobierno Nacionalista de las Fuerzas Armadas, liderado por el General Guillermo Rodríguez Lara.

En el mundo intelectual aparecen los Tzanticos, según Fernando Tinajero "un grupo y un movimiento que resultó de una triple confluencia: el clima de rebelión provocado por la Revolución Cubana, el influjo de los movimientos iconoclastas argentinos que fue traído por Lenadro Katz y la febril lectura de la filosofía existencialista…"
A Guayaquil llega La Compañía Mexicana de Teatro Clásico, y dos sus actores: Miguel Macía y Manolo García se quedan por un larga temporada en la ciudad , y junto a Paco Villar crean el Teatro Experimental Universitario Agora. Uno de los fundadores, Ramón Arias se hará cargo de la dirección en mil novecientos  sesenta y cuatro. "La actividad trascendió fronteras cuando en el sesenta y ocho son invitados al Primer Festival Latinoamericano de Teatro Universitario en Manizales".
Felipe Navarro es un personaje destacado de esos años, promotor de nuevas experiencias, monta El gran teatro del mundo, al aire libre. Jacques Thierot y el Teatro Experimental de la Alianza Francesa, son parte de este periodo.
Francisco Tobar García y su Teatro Independiente, donde él  es personaje, director y autor de las obras que lleva a escena por más de una década. La figura de Tobar enfrenta a su propia clase, pero también es objeto de la crítica de quienes configuran "el nuevo teatro".

Nace el grupo Los Guayacanes y participa en el IV Festival Nacional de Teatro, organizado por municipio de Guayaquil donde gana el primer premio con Q.E.P.D. Con esta obra y este triunfo empieza la carrera de uno de los dramaturgos más propositivos del momento: José Martínez Queirolo.

Llega a Ecuador, por gestión de la CCE, Fabio Paccioni, el italiano que marcará una época en el teatro ecuatoriano. Paccioni se vincula con el grupo Tzántzico y empieza una escritura nueva en la escena. Se forma Teatro Ensayo, luego vendrá El Teatro Popular, y cuando Paccioni deja la CCE, se constituirá el grupo La Barricada, que  en ausencia del maestro italiano, lo dirigirá Carlos Martínez.

Destaca en Guayaquil Pedro Saad, con un teatro decididamente político, una de sus obras 29 de Mayo de 1969, constituye un hito, según Álvaro San Felix: "…fue presentada 118 veces en Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja, en sindicatos, calles, fábricas en huelga, comunas campesinas, etc. Duró hasta que los paracaidistas desalojaron al público que asistía a la Casa de la Cultura. Y luego en una calle incendiaron el tablado donde trabajaban"*

EN LA DANZA las  hermanas Eljuri fundan Academia de Ballet Eljuri, con alumnas que van de los cuatro a los diecisiete años, presentan cada año su velada "con obras de divertimento", en el Teatro Sucre.

En Quito, Noralma Vera toma a cargo la Escuela de Ballet de la CCE y logra estructurarla, desafortunadamente permanece en ella solamente por tres años, durante los cuales descubre el talento de tres jóvenes: Diego Pérez, Wilson Pico y María Luisa González.

Patricia Aulestia retorna de Chile y a más de poner en escena junto a Noralma Vera, obras del ballet mundial, inicia una tarea fundacional apoyada en la investigación  de Piedad y Alfredo Costales. Crea el Ballet Nacional de Patricia Aulestia . Igualmente importante en ese momento es el Ballet Nacional Marcelo Ordóñez.


LA DÉCADA DEL SETENTA

Se viven los años del boom petrolero  y de la esperanza de que cambiará, el algo, la situación de millones de personas, gracias a los ingresos que las exportaciones petroleras aportaban. Esta dictadura no muy dura de Rodríguez Lara es suplantada en el setenta y seis por un trío militar que buscaba "salvaguardar los recursos petroleros". Triunvirato  que será forzado a llamar a elecciones, después de las cuales, el Ecuador vuelve a los causes democráticos, con una elección ganada en amplio triunfo por Jaime Roldós  y Oswaldo Hurtado.

 

En las Artes Escénicas, el impulso dado en la década anterior era aún visible. Los grupo se mantenían, se ponía nuevas obras y se reprisaban obras. El Teatro Ensayo muestra un momento distinto con la presencia de Mossen Yassen.

Un acontecimiento crucial es la realización del I Festival Internacional de Teatro Latinoamericano en 1972 , organizado por Ilonka Vargas, con la presencia de los paradigmáticos Augusto Boal, Enrique Buenaventura, Carlos Giménez y Atahualpa del Chiopo, cuya influencia será patente en toda la corriente teatral que adopta la creación colectiva como método primordial de trabajo. En el setenta y tres será la misma Ilonka quien arme I Festival de Teatro Nacional.

Entran en escena Mojiganaga, Ollantay y el TAF. La Escuela de Teatro de la Universidad Central, que desde la iniciativa de Edmundo Rivadeneira, como  Decano de la Facultad de Artes ,propone un programa amplio de estudios que no logra consolidarse completamente, debido a circunstancias originadas dentro del mismo gremio teatral. Sin embargo, la escuela empieza a mostrar sus primeros trabajos.

Mientras tanto en la escena dancística se ha constituido ,en el setenta y cuatro, el Instituto Nacional de la Danza de Quito bajo la dirección de Noralma Vera. Centro del que nacerán las escuelas satélites para los barrios marginales, tarea que continuará su próximo director: Rubén Guarderas. El BEC también nacerá de este entorno. Crucial es la aparición del Ballet Experimental Moderno dirigido por Wilson Pico y Diego Pérez.

Importantísima la conformación de La Compañía Nacional de Danza, con Marcelo Ordóñez en la dirección. Por ella desfilarán bailarines que harán la historia de la danza contemporánea.

Vendrá la época de Rafael Camino y Paco Salvador en el Instituto, quienes impulsarán las danzas indígenas, con Jácchigua y Muyacán, respectivamente


DE LOS OCHENTA A NUESTROS DÍAS

A pesar de la trágica muerte de Jaime Roldós, Oswaldo Hurtado había asumido el gobierno y se vivía, no sin muchos sobresaltos económicos, una democracia tranquilizadora. Sin embargo y debido a errores del gobernante, el pueblo que lo eligió se volcará opositor y apoyará decididamente al candidato de la derecha socialcristiana: León Febres Cordero, quien ejercerá uno de los gobiernos más represivos y corruptos de la historia última. Además de una crisis económica a consecuencias de un terremoto, de un invierno feroz en la costa y la caída del precio del petróleo.

 

Alfaro Vive Carajo es en ese momento la cara invisible y presente de una oposición extrema que sufrirá una represión implacable.

Rodrigo Borja, rige en el siguiente periodo, sin mucha pena ni gloria, tanto que la respuesta la obtuvo en una impensada derrota electoral  cuando terció para un nuevo periodo. Suceso que da paso, otra vez, a la derecha encabezada por Sixto Durán quien ejercerá el poder de mil novecientos noventa y seis.
De esos días hasta hoy los vertiginosos sucesos políticos tuvieron como escenario y lugar de resistencia las calles de Quito, sobre todo. En el lapso de diez años se cambiaron nada más ni nada menos que seis presidentes, sin contar con la efímera y teatral subida y bajada de la silla presidencial de Rosalía Arteaga, quien constitucionalmente tenía derecho al cargo.

El teatro florece a mediados de los ochenta, en Guayaquil   y en la capital. Se forma un importante número de agrupaciones, conocidas por todos, que afortunadamente siguen en escena. Se da un fenómeno interesante y es el surgimiento de nuevos dramaturgos ,y contadas dramaturgas, que en su mayoría se constituyen también directores de sus grupos. Imposible de nombrar por lo limitado de este espacio. En los noventa empiezan a aparecer gente nueva que está en camino de consolidación.

La danza dio, también a partir de los ochenta, un salto de gran alcance, con propuestas contemporáneas lideradas por mujeres y hombres que en su momento transformaron la escena. Y en la década siguiente, poblada de varios nuevos talentos, de quienes se espera una escritura nueva.

El panorama político, social y artístico sigue siendo complejo. La esperanza y la lucha por conseguir políticas coherentes siguen en marcha.

Desde la escena y su incansable tarea nos seguiremos preguntando ¿Quién se ha llevado todo? Y para no sumergirnos en la angustia nos reímos de nosotras mismas. Las Marujitas nos visitarán, de cuando en cuando, para hacer un paréntesis saludable. El escenario nunca estará vacío, siempre habrá una niña de las caracolas, un punto de fuga. Se volverá a deshojar una Margarita, nos conmoveremos con una muchacha de los libros usados. La esperanza de patialsuelo a paticalzado seguirá viva. Jamás faltará una madre coraje, ni otra que no quiera morir en el intento. Seguiremos pregonando que la vida vale v. No evitaremos la mala noche. Con certeza creemos que se seguirán sumando mujeres para este Retrato Abierto propuesto por Susana Nicolalde para

Tiempos de Mujer.
Genoveva Mora Toral
marzo de 2009

 

1 Entre Dos Mundos, publicación realizada en España, Eduardo Almeida p. 128

2 idem, p. 132

3 Danzahistoria, Susana Mariño, Mayra Aguirre, p. 91

4 Variaciones del Teatro Latinoamericano, "Tres décadas de Teatro Ecuatoriano (1960-1990), Franklin Rodríguez.

 

 

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